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FACTORES ECOLÓGICOS, FISIOLÓGICOS, AMBIENTALES Y AGRONÓMICOS ASOCIADOS A LA INESTABILIDAD DE LOS RENDIMIENTOS EN RAPS DE INVIERNO

FACTORES ECOLÓGICOS, FISIOLÓGICOS, AMBIENTALES Y AGRONÓMICOS ASOCIADOS A LA INESTABILIDAD DE LOS RENDIMIENTOS EN RAPS DE INVIERNO


UPL CHILE con su propósito OpenAg "Conectados por una Agricultura Sustentable" y con el objetivo de contribuir a productores y asesores de raps, solicitó al especialista Enrique Peñaloza un análisis de los principales factores que pueden explicar la inestabilidad de los rendimientos de raps desde su mirada especializada en la fisiología de las plantas.
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Por Enrique Peñaloza H.
Ing. Agrón., Dr. en Ciencias Biológicas
www.phloem.cl


El raps (Brassica napus L.) es una oleaginosa cuyo cultivo se distribuye entre las regiones del Bio-Bio y Los Lagos, y una de las pocas especies de invierno que compite económicamente con cereales. Su rendimiento promedio nacional en los últimos 30 años muestra incrementos a tasas de 82 kg ha -1 año-1 mientras que, para el mismo período, la ganancia en trigo es de 103 kg ha-1 año-1. En raps, la evolución de los rendimientos está acompañada de importantes fluctuaciones entre temporadas, y muestra un estancamiento en alrededor de 38 qqm ha-1 durante los últimos años que explicaría la menor tasa de incremento anual respecto a la del trigo. Ver Figura 1

Si se considera el coeficiente de correlación (r) como medida de dispersión de los rendimientos en las principales regiones productoras del país, la fluctuación inter anual se exacerba cuando nos movemos desde la región de Los Lagos a la región del Biobío. Además de una menor dispersión, el rendimiento en la región de Los Lagos se ha incrementado a tasas de 123 kg ha-1 año-1, mientras que la tendencia es negativa en la región del Biobío Ver Figura 2.

De acuerdo a esta información, las regiones productoras al norte de Los Lagos serían la principales responsables de este estancamiento así como contribuyentes importantes a la variabilidad inter anual de los rendimientos en la especie.

La variabilidad inter anual de los rendimientos en raps es una constante a nivel global, con fluctuaciones entre 20 y 50% dependiendo de la región productora que se trate [1]. Esta variabilidad ocurre no obstante los avances en el mejoramiento genético y el conocimiento adquirido en el manejo, y se puede incrementar en el mediano a largo plazo como consecuencia del cambio climático. Su impacto sobre el cultivo es un tema relevante para los países productores ya que se traduce en rendimientos inestables e impredecibles que finalmente pueden provocar desincentivos y afectar la sustentabilidad de la industria.

Aún cuando un estudio reciente vincula la temperatura a principios del invierno con la variación del rendimiento en raps [2], existe consenso a nivel global que esta variación se explica fundamentalmente por eventos que ocurren en algún momento durante la fase reproductiva. Factores ecológicos, fisiológicos y ambientales, e incluso agronómicos podrían estar asociados a esta inestabilidad, cuya relevancia va a depender de cómo, cuándo y en qué magnitud estos factores afecten la eficiencia reproductiva de la especie.

FORMACIÓN DEL RENDIMIENTO Y EFICIENCIA REPRODUCTIVA; EL PAPEL DE LOS COMPONENTES PRIMARIOS

El rendimiento en raps ocurre por la contribución del número de silicuas por planta, del número de semillas por silicua y del peso de la semilla. Entre estos componentes, el número de silicuas por planta es por lejos el más variable debido al hábito de crecimiento y ramificación indeterminada de la especie. Sin embargo, su contribución al rendimiento, o funcionalidad, depende del número de semillas que la planta finalmente logre producir por silicua.

A una densidad de plantas constante y considerando la baja variabilidad que caracteriza al peso de la semilla, la fluctuación en el número de semillas por silicua permitiría explicar una parte importante de la inestabilidad del rendimiento en raps. Este componente se origina durante el estado de yema verde, de manera que los eventos que eventualmente pueden alterar su expresión ocurren en el periodo de pre-antesis. Problemas en la viabilidad del óvulo y/o limitaciones en el polen o en la polinización están asociados a las variaciones en este componente.

EL PAPEL DE LOS GAMETOFITOS EN LA REDUCCIÓN DE LA EFICIENCIA REPRODUCTIVA; ¿ÓVULOS INVIABLES O POLINIZACIÓN INEFICIENTE?

Desde un punto de vista fisiológico, la expresión definitiva del número de semillas por silicua está determinada por el número de óvulos por ovario, la proporción de óvulos fértiles, la proporción de óvulos fertilizados, y la proporción de óvulos fertilizados que forman semilla. La expresión final de cada uno de estos componentes determinará la relevancia del gametofito femenino o masculino en la eficiencia reproductiva.

La contribución del gametofito femenino a la eficiencia reproductiva

El óvulo es la estructura que alberga el gametofito femenino o megagametofito, también conocido como saco embrionario, y que dará origen a la semilla posterior a la fertilización. En raps, estas estructuras se ubican en un ovario bicarpelar y fluctúan entre 25 y más de 60 por gineceo dependiendo del genotipo. Ver Figura 3

Aproximadamente 1/3 de estos óvulos no contiene saco embrionario o éstos son anormales [3] debido probablemente a eventos de regulación metabólica que limitan el número de embriones solo a aquellos que la planta puede sostener. Un saco embrionario anormal inevitablemente conduce a óvulos inviables independiente de la calidad del polen, de manera que la pérdida de aproximadamente el 30% de la eficiencia reproductiva en la planta de raps ya se ha definido en el periodo de pre-antesis.

La contribución del gametofito masculino a la eficiencia reproductiva

En una flor, el gametofito masculino, microgametofito o grano de polen, se localiza al interior de sacos polínicos que forman las anteras en cada uno de los seis estambres que caracterizan a la especie Ver Figura 3. Cuando el grano de polen depositado sobre el estigma germina, el tubo polínico se dirige a través del estilo hasta alcanzar el saco embrionario en el óvulo. Este proceso finaliza con el óvulo fecundado que dará origen a una semilla en la silicua, de manera que se necesitan tantos eventos de fecundación como óvulos contenga el ovario. En un estudio realizado en 79 especies de diverso hábito de floración, el número de granos de polen por óvulo fluctuó entre 36 y 1155 [4] sugiriendo que el número de granos de polen no sería determinante del fracaso de la fertilización de óvulos en las especies vegetales.

En raps, la fertilización de los óvulos usualmente resulta de la autopolinización debido a que cada flor produce polen suficiente para competir eficientemente con el polen de flores adyacentes [5]. Cargas de polen entre 100 a 200 granos por estigma puede ser suficiente para una adecuada cuaja de semillas, en tanto que la fertilización de óvulos puede no ocurrir con cargas por sobre 500 granos debido a atasco del polen en el estigma [6]. La dehiscencia gradual que caracteriza a las anteras en esta especie garantiza la liberación continua de polen durante la antesis, la que puede extenderse incluso hasta 8-10 días con temperaturas moderadas y alta humedad relativa. Si se considera que la germinación del polen es cercana al 80%, y que el estigma es receptivo al polen por aproximadamente tres días [6,7,8], una carga de polen relativamente baja puede ser suficiente para saturar el estigma y lograr una completa fertilización de óvulos.

FACTORES ECOLÓGICOS; LA POLINIZACIÓN CRUZADA, LOS INSECTOS POLINIZADORES Y LA EFICIENCIA REPRODUCTIVA

La polinización cruzada es una estrategia que utilizan ciertas especies autógamas para mejorar su reproducción cuando la fertilización natural no ha sido suficientemente efectiva. Puede ocurrir por contacto físico entre plantas vecinas, por el viento o a través de insectos, y en raps es favorecida por la disposición y dehiscencia gradual de los estambres que puede limitar la autogamia propia de la especie [8].

La contribución de los insectos a la eficiencia reproductiva del raps se ha demostrado en numerosos estudios informándose de incrementos de rendimiento entre 5 y 50% [7,8-11]. Metodologías que incluyen diferentes especies y densidades de insectos, mantenidos en cautiverio o mediante forrajeo natural, en diversos ambientes y con diversos genotipos permiten explicar este amplio rango de efectos.

En raps existe una marcada variabilidad entre genotipos tanto en el volumen del néctar como en su composición que puede afectar la frecuencia de visita de polinizadores resultando en diferentes efectos sobre el rendimiento [11]. Entre los aminoácidos encontrados en el néctar, la prolina es única en su capacidad para estimular los receptores de algunos insectos y funcionar como atrayente. Si bien en algunas especies puede representar hasta el 60% del total de aminoácidos, la concentración de prolina en nectarios de raps curiosamente no supera el 5%. Considerando que las abejas exhiben una fuerte preferencia por nectarios abundantes en prolina, el bajo contenido de este aminoácido podría contribuir a una comparativamente baja atracción del raps para los polinizadores.
Independiente del efecto del genotipo, las condiciones del ambiente pueden limitar el forrajeo de abejas, las que prácticamente no vuelan con temperaturas bajo 10°C así como en períodos de alta nubosidad que normalmente precede a las precipitaciones [12]. El viento puede también afectar la cantidad de polen en el aire, así como el vuelo de polinizadores cuando la velocidad excede los 5 m s-1 [13].

Entre los insectos, Apis mellífera es la especie más frecuentemente asociada a la polinización en raps. Esta especie puede depositar una carga de polen de alrededor de 200 granos por estigma en una visita única, suficiente para lograr una completa fertilización de todos los óvulos [14]. Similar conclusión se llegó en un estudio con tres especies de abejas entre silvestres y domesticadas demostrando que los insectos nativos pueden ser tan eficientes como A. mellífera, y que eventuales limitaciones en la cantidad de polen no sería un factor determinante de la eficiencia reproductiva en la especie [15].

Cuando es explotada eficientemente por el cultivo, la polinización entomófila puede ser un contribuyente relevante a la estabilidad de los rendimientos del raps en nuestro país. Adicionalmente, y debido a la transferencia eficiente de polen al estigma, la polización por insectos puede reducir la duración del periodo de floración favoreciendo una cuaja de semillas más uniforme.

Si bien la cantidad de polen depositado en el estigma ya sea mediante autopolinización o polinización cruzada es una garantía de eficiencia de polinización, no es relevante si no se traduce en la fertilización de todos los óvulos. Sin embargo, una eficiente fertilización de óvulos no necesariamente se va a traducir en rendimiento ya que, como se indicó anteriormente, la funcionalidad de este componente está determinada por la proporción de óvulos fertilizados que forman semilla. Es en este punto donde la fisiología de la especie y el efecto del ambiente adquieren relevancia como factores asociados a la inestabilidad de los rendimientos.

FACTORES FISIOLÓGICOS; LA COMPETENCIA POR ASIMILADOS Y EL ABORTO DE ESTRUCTURA REPRODUCTIVAS

El rendimiento de los cultivos puede interpretarse como un balance entre la fuente y los sumideros. Como consecuencia de los eventos compensatorios propios de la especie, este balance se altera durante la fase reproductiva en beneficio de los sumideros. De esta manera, el rendimiento queda limitado por la capacidad de la fuente especialmente tarde en la fase productiva [16]. Limitaciones en la fuente fuerzan al organismo a asignar energía a procesos de manera competitiva, lo que explica las correlaciones negativas que normalmente ocurren entre los componentes del rendimiento en la especie.

Experimentos dirigidos a alterar las relaciones fuente-sumidero antes o durante la floración bajo diferentes condiciones ambientales, han concluido que el suplemento de asimilados es un factor determinante de la eficiencia reproductiva. Por ejemplo, una reducción en el suplemento de asimilados estimula la competencia entre óvulos en un mismo ovario provocando aborto de semillas, la que se exacerba en silicuas ubicadas tanto en la parte más distal de una inflorescencia como en aquellas ubicadas en ramificaciones laterales. Otro ejemplo que permite dimensionar el impacto de este tipo de relaciones es un estudio donde se estimuló el número de óvulos por gineceo mediante la aplicación exógena de citoquininas. No obstante se logró incrementar los óvulos desde 26 a 65, el número de semillas por silicua se limitó a un máximo de 35 indicando que la planta utiliza mecanismos que condicionan el número de semillas solo a aquellas que puede soportar [17].

Competencia por asimilados también explica la alta incidencia de aborto de flores que ocurre con intensidad en la parte apical de las inflorescencias, así como en inflorescencias tardías. Debido a su naturaleza indeterminada de crecimiento, la planta de raps puede producir nuevas inflorescencias y flores hasta que alcance su capacidad máxima de carga, extendiendo así el período de floración entre 4 a 6 semanas dependiendo de las condiciones del ambiente. Durante este periodo coexisten flores, silicuas en formación e inicio de llenado de semillas en silicuas basales lo que indica que las estructuras reproductivas están experimentando competencia por asimilados en condiciones ambientales que pueden ser muy contrastantes debido a lo extenso del período de floración. Ver Figura 4 Esta intensa competencia por fotoasimilados explica una alta proporción del significativo aborto de estructuras reproductivas que caracteriza a la especie.

Los asimilados están continuamente ajustándose de acuerdo al crecimiento de un nuevo órgano y los recursos disponibles. Estos recursos son reasignados a la semilla una vez finalizada la floración, periodo en el cual la fotosíntesis de silicuas, tallos y cubierta seminal comienza a asumir la producción de asimilados suficientes para soportar la síntesis de ácidos grasos y llenado de la semilla. En este período, la capacidad de compensación queda restringida solo a variaciones en el peso de la semilla, un componente de reconocida escasa variación en raps. Sin embargo, recientemente se demostró que el peso de la semilla puede incrementarse hasta 60%, y que este incremento puede ser suficiente para compensar completamente la reducción en el número de semillas por superficie provocada por 70% de reducción en la radiacion solar durante la floración [18].

Si se acepta que el número potencial de semillas por silicua se define antes de la floración, el número de silicuas por planta en la floración, y el peso del grano entre floración y madurez, Ver Figura 4 entonces la expresión final de cada uno de estos eventos dependerá de las condiciones del ambiente durante la fase reproductiva.

FACTORES DEL AMBIENTE; EL PAPEL DE LAS VARIABLES CLIMÁTICAS EN LA INESTABILIDAD DE LOS RENDIMIENTOS

Estudios realizados en diversos ambientes permiten concluir que los factores del ambiente y la interacción con el genotipo explican una alta proporción de la variabilidad en los rendimientos del raps. Entre los factores del ambiente, altas temperaturas, sequía y baja radiación solar son los más determinantes, particularmente cuando su incidencia ocurre durante la fase reproductiva.

El efecto de la temperatura

Brassica napus es una especie de clima templado frio, cuya tasa de crecimiento óptimo ocurre con temperaturas de alrededor de 20°C con un rango entre 12 y cercanas a 25°C. Temperaturas sobre 25°C reducen la extensión del periodo reproductivo y son determinantes del potencial de rendimiento. Por lo tanto, la especie es sensible a altas temperaturas, definiéndose alrededor de 29,5°C como la temperatura sobre la cual el rendimiento se reduce en proporción al número de días sobre esta temperatura crítica [19,20].

Episodios con temperaturas sobre 29,5°C durante la fase reproductiva en las tres principales regiones productoras del país solo son frecuentes en la región del Bio-Bio (Los Angeles), de manera que no es posible asociar esta temperatura con los rendimientos del raps en estas regiones. Sin embargo, se observó una correlación significativa cuando se utilizó la temperatura media como indicador del estrés térmico. De acuerdo a la pendiente de la regresión lineal, la pérdida de rendimiento se estimó en 287 kg ha-1 al elevarse la temperatura media en 1°C por sobre 11,7°C para el ciclo de años considerado en este análisis Ver Figura 5. La magnitud de esta pérdida es similar a la observada en ambientes de contrastantes rendimiento en Australia, de manera que podría interpretarse como una respuesta generalizada del cultivo a altas temperaturas.

Altas temperaturas (sobre 25°C), particularmente cuando están acompañadas de noches cálidas, pueden inducir esterilidad de gametos masculino y femenino, reducir el tiempo en el cual la flor es receptiva al polen, así como reducir el periodo de liberación del polen y su viabilidad [5]. Cuando se correlacionó el rendimiento con esta temperatura durante la fase reproductiva en las tres principales regiones productoras, el rendimiento se redujo a tasas de 29 kg ha-1 por cada día que la temperatura se elevó por sobre 25°C. Ver Figura 6

El grano de polen puede tolerar temperaturas incluso superiores a 30°C debido a la presencia de prolina que le permite mantener su condición de extrema deshidratación sin afectar su viabilidad y longevidad. Si a esta condición de tolerancia extrema se agrega que la temperatura más apropiada para el crecimiento del tubo polínico es entre 15 a 25°C, las temperaturas que caracterizan a las principales regiones productoras durante la floración no serían determinantes de la calidad del polen ni de la fertilización. Más bien, y consistente con lo observado en la mayor parte de los estudios, las altas temperaturas provocan aborto de estructuras reproductivas durante la floración, la formación de silicuas o la formación de semillas, y es probablemente el factor del ambiente de mayor impacto en la inestabilidad del rendimientos en raps de invierno.

El efecto del déficit hídrico

Altas temperaturas están frecuentemente asociadas a baja disponibilidad hídrica, lo que a menudo sinergísticamente incrementa la severidad del estrés térmico. Entre ambos estreses, sin embargo, altas temperaturas tienen un efecto sobre el rendimiento mucho más depresivo que la sequía. La estimación de balances hídricos para cada una de las principales regiones productoras de raps confirma a la región del Biobío (Los Angeles) como la más vulnerable a la sequía, en donde el déficit hídrico generalmente se inicia en noviembre. El contraste se observa en la región de Los Lagos, donde el estrés hídrico normalmente se presenta en diciembre aunque ocasionalmente puede ocurrir en enero como lo sucedido durante la temporada 2018/2019. Después de la temperatura, por lo tanto, el déficit hídrico sería es el segundo factor del ambiente más determinante del rendimiento y de su inestabilidad en raps, particularmente en las zonas productoras al norte de la región de Los Lagos.

El efecto de la radiación solar

La producción de biomasa en los cultivos resulta de la absorción de radiación solar dentro del rango de 400 a 700 nm conocida como radiación fotosintéticamente activa (PAR), cuya eficiencia de intercepción se optimiza cuando el cultivo ha alcanzado su máximo índice de área foliar. La reducción en la radiación PAR disminuye la fotosíntesis y la partición de asimilados, e incrementa la concentración de giberelinas en internudos. Esta condición se traduce en la reasignación del carbono hacia la elongación de tallos y peciolos a expensas de hojas y raíces, y su consecuencia es un fenotipo de aparente mayor fitomasa y definitivamente mayor altura y susceptible a tendedura.

Si bien la producción del raps en nuestro país ocurre en una macrozona de alta radiación solar comparado con otros países productores principalmente de Europa, la baja luminosidad puede contribuir como factor de inestabilidad de rendimientos cuando ocurre en primaveras lluviosas acompañadas de extensos periodos de nubosidad durante la floración. La consecuencia de esta condición es el aborto de estructuras reproductivas debido a la competencia por asimilados entre los sumideros y la fuente.

FACTORES AGRONÓMICOS Y SU EVENTUAL IMPACTO EN LA INESTABILIDAD DE LOS RENDIMIENTOS
Aún cuando no debiera considerarse como elemento de inestabilidad generalizado, ciertas prácticas de manejo del cultivo pueden exacerbar el impacto de los factores ecológicos, fisiológicos y ambientales sobre la eficiencia reproductiva y estabilidad de los rendimientos en raps. Entre estas prácticas se incluyen la fecha de siembra, la nutrición y la variedad como las más relevantes. Se omiten los problemas sanitarios, así como aquellos asociados a una inadecuada densidad de plantas asumiendo que es un factor de manejo invariable y optimizado de acuerdo a la capacidad de compensación y plasticidad de la especie.

Siembras tempranas permiten aprovechar más eficientemente los recursos del ambiente

La estrecha correlación negativa que existe entre el rendimiento y las altas temperaturas durante la fase reproductiva (Figuras 5 y 6) enfatiza la importancia de siembras tempranas, considerando que esta etapa del cultivo coincide con incrementos en las temperaturas y reducción de las precipitaciones en las principales regiones productoras del país. Siembras tempranas no solo garantizan el adecuado establecimiento del cultivo, sino también aseguran que los requerimientos de vernalización sean satisfechos como condición necesaria para que ocurra la floración. Una floración temprana permite extender el período de llenado de semillas y, como consecuencia, contribuye a optimizar el rendimiento y reducir la inestabilidad.

Los micronutrientes y su función en el desarrollo de estructuras reproductivas

Comparado con cereales, el raps tiene altos requerimientos de nutrientes asociado al gasto metabólico que implica producir ácidos grasos y proteínas. Si bien está documentada la mayor demanda de macronutrientes, así como el efecto de una nutrición adecuada en la eficiencia de los insectos polinizadores [21], este mayor requerimiento también se extiende a los micronutrientes particularmente de aquellos que participan en procesos biológicos de alto consumo de energía durante la fase reproductiva.

Entre los eventos se incluye el crecimiento del tubo polínico que, como consecuencia de la intensa actividad metabólica que lo caracteriza, tiene requerimientos particularmente altos de zinc necesario para sostener la síntesis de proteínas y fitohormonas. El requerimiento de cobre es también elevado en estructuras reproductivas donde este elemento participa como cofactor de enzimas asociadas a la biosíntesis de ligninas. En la pared celular de los sacos polínicos, la deficiencia de ligninas inhibe la dehiscencia de anteras y liberación del polen resultando en reducción en la cuaja de semillas. La alta sensibilidad de estructuras reproductivas a micronutrientes también está documentada para boro principalmente a través de su efecto en el crecimiento y desarrollo del tubo polínico. En este tejido, el boro participa como componente estructural de la pared celular e integridad de la membrana plasmática contribuyendo principalmente a la eficiencia de la fertilización de óvulos.

Aún cuando la baja producción de polen frecuentemente asociado a la variabilidad de rendimientos en raps, podría sugerir la participación de micronutrientes, su ocurrencia no debiera ser generalizada sino más bien focalizada en condiciones puntuales de manejo. Como sea, la provisión adecuada de los 14 nutrientes minerales esenciales se debe entender no solo como parte del manejo balanceado de la nutrición sino como un seguro contra la inestabilidad de los rendimientos en la especie.

El papel de las variedades

La fuerte presión de selección aplicada al mejoramiento genético del raps para reducir los niveles de ácido erúcico y glucosinolatos ha restringido la diversidad genética en la especie de manera que, en la actualidad, las posibilidades de aumentar el rendimiento están concentradas principalmente en la explotación del vigor híbrido. Por su condición de heterosis, los híbridos tienen mayor estabilidad de los rendimientos en ambientes restrictivos o en condiciones sub óptimas de fertilización particularmente nitrogenada [22]. En tanto, el efecto es menor en ambientes altamente productivos sugiriendo que la explotación del vigor híbrido no sería generalizada ni extrapolable a todos los ambientes.

Lo anterior enfatiza la importancia de evaluaciones sistemáticas de las variedades de raps, con diseños experimentales que permitan cuantificar el efecto del ambiente sobre su estabilidad antes de la liberación a los agricultores. Dos estudios realizados en diversos ambientes del centro sur y sur de Chile son consistentes en concluir que el rendimiento de la especie está fuertemente influenciado por la interacción genotipo x ambiente [23,24], poniendo en evidencia la relevancia de la variedad en la inestabilidad o estabilidad del rendimiento en un ambiente determinado.

CONCLUSIONES; ¿ES LA FASE REPRODUCTIVA EL PERÍODO CRÍTICO ASOCIADO A LA INESTABILIDAD DEL RENDIMIENTO?

El período crítico se define como el estado fenológico en el cual los estreses abióticos tienen el mayor impacto sobre el rendimiento de los cultivos. Mientras las bajas temperaturas en el estado de roseta y la baja radiación PAR en el período de floración y llenado de semillas permiten explicar la inestabilidad del rendimiento en países europeos [2,16,25], altas temperaturas combinadas con estrés hídrico durante la fase reproductiva son los factores determinantes de las pérdidas de rendimiento en las condiciones de Australia [26,27]. En tanto, temperaturas sobre 30°C en floración se mencionan como el principal contribuyente a la variabilidad inter anual de rendimientos en Canadá [20].

Si se considera la escasa variabilidad de peso de semillas y se acepta que la significativa compensación de este componente observada en las condiciones edafoclimáticas de Valdivia [18] se va a expresar sólo cuando exista adecuada humedad en el suelo durante el llenado de semillas, el período crítico responsable de la inestabilidad del rendimiento en raps en nuestro país probablemente se localiza en alguna ventana de tiempo durante la formación de vainas e inicio de llenado de semillas.

En esta ventana de tiempo, las temperaturas sobre 25°C acompañadas de períodos prolongados de estrés hídrico son los principales factores del ambiente que, a través de su efecto sobre atributos pincipalmente fisiológicos, estarían contribuyendo a la inestabilidad de los rendimientos en raps de invierno en nuestro país.

RECOMENDACIONES; LÍNEAS DE ACCIÓN E INICIATIVAS HACIA RENDIMIENTOS MÁS ESTABLES

Los insectos polinizadores son una opción para mejorar la estabilidad de los rendimientos en ausencia de factores de estrés ambiental, por lo que los servicios de polinización debieran considerarse como parte de las prácticas de manejo más que un beneficio incidental de la naturaleza.

La importancia de los polinizadores a nivel global enfatiza la necesidad de fomentar las prácticas de conservación de polinizadores naturales entre las cuales la exclusión de pesticidas no selectivos es una condición necesaria.

La alta proporción de aborto de estructuras reproductivas es una consecuencia natural del hábito indeterminado de la especie que se incrementa en presencia de estreses del ambiente. Aplicados en el momento adecuado, los bioestimulantes que contribuyan a estimular el metabolismo y reducir la incidencia de aborto son una opción cierta para mejorar la eficiencia reproductiva y reducir la inestabilidad.

Considerando la relevancia de la interacción genotipo x ambiente sobre el rendimiento, las variedades de raps debieran ser evaluadas con metodologías que permitan determinar su estabilidad antes de ser recomendadas al agricultor.

El rendimiento del raps en Chile se ubica entre los más altos del mundo, con una superficie de siembra y empresas vinculadas al rubro que justifica una organización supra institucional que tienda a fortalecer la agronomía del cultivo y a estabilizar sus rendimientos, con un enfoque integrado y sustentable.

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