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LA CEBOLLA: UN INGREDIENTE INDISPENSABLE

LA CEBOLLA: UN INGREDIENTE INDISPENSABLE


La cebolla es una de las plantas herbáceas más importantes tanto en la producción agrícola como en la gastronomía mundial. Etimológicamente, el término cebolla deriva del latín cepulla (cebolleta tierna o pequeña) diminutivo de cepa o caepa (palabra que se le atribuía a la parte enterrada del tallo de algunos vegetales). Pertenece a la familia de las liliáceas, que integra alrededor de 3.000 especies conocidas actualmente. Su nombre científico es Allium cepa.
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Se ha convertido con el transcurrir de los años en un ingrediente indispensable en la gastronomía de diversas culturas, por lo que su producción agrícola se ha vuelto esencial para muchos países. El principal productor a nivel mundial de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) es China, con una producción el año 2017 de 950 mil toneladas, seguida de Níger con 670 mil toneladas.

Contenido nutricional
Nutricionalmente, la cebolla posee un alto contenido de agua, equivalente a 91,50 % de su composición total. En menor medida presenta yodo, vitamina C, fibra, potasio, calcio, vitaminas A, B, B2, B3, B6, B9, y E, cinc, selenio, hierro, magnesio, proteínas, ácidos grasos saturados y poliinsaturados, carotenoides, sodio y quercetina. Este último es un flavonoide ideal contra enfermedades como la diabetes y las infecciones.

Producción
Es una herbácea bianual, monocotiledónea, de polinización cruzada. La mayoría de las veces se cultiva de forma anual para la producción de los bulbos y en ocasiones de forma bianual para la producción de semillas. Requiere del establecimiento de un semillero, paralelamente a la preparación del terreno previo al trasplante de las plántulas.

La época de siembra dependerá de la variedad, el ciclo de cultivo y las condiciones climáticas de la zona donde se establecerá el cultivo. Es aconsejable que el periodo de cultivo para la cosecha de bulbos maduros, sea planificado para la época seca, libre de lluvias y baja humedad relativa. La cantidad de semilla requerida es muy variable (por lo general 4 g/m2).

Suelo y fertilización
El establecimiento de semillero se debe realizar en lugares cercanos a la plantación definitiva, en suelos fértiles, permeables, con elevada materia orgánica, textura franca y un buen drenaje, de manera que faciliten el crecimiento de las plántulas y su extracción, así como libre de malezas. Llegado el momento del trasplante, el semillero deberá ser regado para facilitar la extracción de las plántulas y se seleccionarán las plántulas más robustas desechando las débiles y las enfermas.

En relación con el consumo de agua de la cebolla, según las condiciones edafoclimáticas, oscila en promedio entre 3500 y 4500 m3/ha, por lo que se hace necesaria una programación de 20 a 25 riegos de acuerdo con la cantidad de agua de lluvia durante el periodo de su cultivo. Durante todo su ciclo vegetativo, es sensible al déficit hídrico, especialmente en la formación y crecimiento del bulbo.

Una buena fertilización es ideal para garantizar bulbos bien desarrollados. Por lo que es esencial realizar análisis de suelos y determinar los elementos con los que se disponen y poder realizar un adecuado plan de fertilización. Para lograrlo se han determinado: 133 Kg de N, 22 Kg de P205 , y 177 Kg de K20 para un rendimiento de 37 Tn/ha en promedio.

Control de malezas y plagas
La eliminación de malezas es imprescindible para lograr una buena cosecha, pues se libera una fuerte competencia con el cultivo, sobre todo por el reducido sistema radicular. Entre las malezas más conocidos se tienen: Cyperus rotundus, Trianthema portulacastrum, Amaranthus spp., Portulaca oleracea, Cleome ginandra, Digitaria sanquinalis, Echinochloa colona, Datura stramonium, Argemone mexicana, Parthenium hysterophorus, Euphorbia heterophylla, Ipomoea tiliácea y Eclipta alba. En ocasiones el control se puede realizar entre los 12 y 20 días después del trasplante, sin embargo, si la infestación es más grave se inicia a partir de los 5 días de trasplante. Los controles se pueden dar en la pre-emergencia o en la post- emergencia temprana con herbicidas graminicidas, en cualquier edad del cultivo.

Las plagas y enfermedades pueden jugar un papel determinante en el cultivo, tanto en campo como en almacenamiento. Entre las plagas más conocidas están los Trips (Thrips tabaci), la Delia antiqua y la Delia platura, que atacan el follaje y el bulbo. Para el manejo de estas plagas se aconsejan medidas de carácter preventivo, para ello se suele usar el control cultural y el control químico. Culturalmente es aconsejable no dejar las pilas de hojas en el campo, producto de las cosechas, hasta la próxima fecha de siembra.

Trips (Thrips tabaci)
Entre las enfermedades más comunes están: la pudrición basal (Fusarium oxysporum f. sp. Cepae), la raíz rosada (Phoma terrestris), la pudrición blanca (Sclerotium cepivorum), la mancha púrpura (Alternaria porri), enfermedades virales como el IYSV (Virus manchado amarillo del iris), la OYDV (Virus del enanismo amarillo de la cebolla), el mosaico del ajo (LYSV, Virus rayado amarillo del puerro) entre otras. Muchas de éstas enfermedades se controlan con medidas culturales como la rotación de cultivos, adecuados manejos de las cebollas tanto en campo como en almacenamiento, y realizar labores preventivas como la desinfección del suelo o evitar los restos de cultivos anteriores en el campo.

¡Lista para exportar!
La cosecha comienza cuando los bulbos tienen la capacidad de soportar todo el proceso de preparación y transporte para la comercialización, sin comprometer su calidad. Depende también, del estado de desarrollo de las plantas, que a su vez es una respuesta de las condiciones climáticas. La cosecha se lleva a cabo cuando empiezan mostrar signos de secamiento de las hojas, señal de haber llegado al estado conveniente de madurez, una vez secas se procede a eliminarlas conjuntamente con las raíces, dejando 4 a 5 cm del cuello y después se clasifica y se embolsa para su venta.

Fuente: www.agrotendencias.tv