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Entrevista - 23-11-2018
Pese a que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la actividad agropecuaria nacional representan menos del 0,26% del total mundial, nuestro país se ha visto fuertemente impactado por el fenómeno del Cambio Climático. De ahí que muchas de las investigaciones del INIA han derivado en recomendaciones para el sector productivo.

De profesión Ingeniero Agrónomo, titulada de la Universidad de La Frontera, y Ph.D. en Fertilidad de Suelos, en la Universidad de Reading, Inglaterra, Marta Alfaro asumió el 2 de mayo la Subdirección Nacional de Investigación y Desarrollo del INIA, cargo que por primera vez recae en una Mujer, lo que se constituye en un hito relevante para este instituto con más de 50 años de labor de fomento productivo para el país.

La directiva ha estado ligada al INIA por 22 años, período en el que ha integrado diferentes equipos de trabajo que han desarrollado diversos proyectos, vinculándose en ámbitos como Análisis de Suelo, Fertilidad, Cambio Climático e Impacto Ambiental de la actividad agropecuaria. Sólo en los últimos diez años, ha liderado más 30 proyectos con el objetivo de medir y mitigar el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la actividad ganadera, estableciendo propuestas y acciones específicas al mundo productivo.

¿Qué significa para Ud. este nuevo desafío?

Es un honor asumir este cargo en el INIA. Es uno de los cargos directivos más importantes y que lidera toda el área de Investigación y Desarrollo dentro de la institución. A su vez, creo que es un reconocimiento a la labor que he desarrollado en la institución, a la que me incorporé en 1996 y en la misma fecha en que me tocó asumir esta jefatura directiva. Ahora, para ser sincera, el hecho de ser mujer no lo consideré, en un primer momento, tan relevante pero con el paso de los meses lo he ido revalorando en su justa dimensión debido al reconocimiento que muchas otras colegas de INIA me han transmitido.

¿Qué resultados concretos destacaría en sus investigaciones para el sector productivo?

A lo largo de estos años he trabajo en innumerables proyectos, los que han ido evolucionando al punto de involucrarme en otras investigativas. Si bien mis primeros pasos me vincularon al área de fertilización de suelos ácidos, en Chiloé, los resultados se reflejaron en recomendaciones de dosis de enmiendas calcáreas en praderas. Más tarde, gracias a un enfoque medioambiental, evaluamos riesgos propios de la actividad agropecuaria en el sur del país, que también desembocó en recomendaciones para mejorar planes de fertilizaciones.

¿Qué otros resultados destacaría?

Esto nos permitió desarrollar una interesante línea de trabajo en calidad de agua, uso de fertilizantes fosfatados y nitrógeno, entre otros. Estos temas muchas veces para el agricultor son temas lejanos pero son muy relevantes. En la medida en que reducimos las pérdidas de nitrógeno, por ejemplo, la eficiencia de la aplicación aumenta, con todos los beneficios que ello implica. En suma, se trata de evaluaciones con un enfoque distinto y de alta utilidad para los agricultores. En los últimos años, me he enfocado en el área del Cambio Climático y las emisiones de GEI, donde el énfasis está puesto en cómo nos adaptamos a este nuevo escenario, lo que es tremendamente importante porque pese a nuestras emisiones son bajas, representan menos del 0,26% del total de emisiones a nivel global, somos un país altamente vulnerable a los efectos del Cambio Climático. Esto nos ha llevado proponer alternativas de uso de forrajeras para la ganadería distintas a las que se siembran hoy día, privilegiando aquellas que se adaptan mejor a períodos prolongados de sequía. También estamos desarrollando fertilizantes a través del uso de nanotecnologías que contribuyen a lograr una mayor eficiencia en su uso.

Conceptos como Huella de Carbono y Huella del Agua están más internalizados en la ciudadanía en general. ¿Te sientes responsable en esa labor de extensión?

Junto a muchos otros investigadores y expertos hemos logrado cuantificar en nuestro país cuál es la Huella de Carbono o la Huella del Agua en, por ejemplo, la producción de un litro de leche, queso o carne. El objetivo es comparar esos resultados con otros centros productores internacionales o con nuestros competidores que están en el mismo hemisferio, de modo tal de saber si nuestra Huella de Carbono es mayor o menor que la de países líderes como Nueva Zelandia. Así, hemos cuantificado, por ejemplo, que la producción de un litro de leche genera 200 gr de CO2, de los cuales el 85% se producen en el campo y el resto durante el proceso de industrialización y transporte. Lo importante es que hemos corroborado que la Huella de Carbono está más presente durante el proceso productivo, por lo que buscamos impulsar procesos más eficientes.

Qué importancia le asigna a la I+D considerando que, según datos de la OCDE, los principales impulsores de inversión en I+D en países OCDE no son ni la academia ni el Estado, sino las empresas privadas. ¿Qué rol juega entonces el INIA?

Las instituciones de investigación públicas, como el INIA, son la amalgama entre el Estado y el sector privado. Efectivamente, en países OCDE el financiamiento en innovación es más alto y, en general, instituciones equivalentes a INIA en países desarrollados tienen diferentes sistemas de financiamiento: un tercio provienen del Estado, otro tercio de fondos concursables y uno más del sector privado. En nuestro país, no alcanzamos a igualar la inversión del sector privado pero un sector de la industria, desde una mirada colaborativa, tiene que ser capaz de desarrollar una mirada de futuro. En nuestro país, hay ejemplos de ello: está el Consorcio Lechero, donde todos los integrantes de la cadena logra generar una visión de futuro en pos del desarrollo de su área productiva, priorizando ciertas áreas que les parece necesaria para la ejecución de proyectos de innovación. Por ejemplo, todas las restricciones ambientales que enfrenta la industria hoy, la investigación para dar respuesta hoy se hizo, en el sur de nuestro país, hace 15 años atrás, por lo que es fácil hablar del tema porque existe la información. Sin embargo, si sólo hubiese sido recogiendo los intereses del sector privado, dichos temas recién se estarían levantando. Hay una combinación que genera un círculo virtuoso entre los roles que cumplen el sector público, privado y el que cumplen organismos como el INIA.

¿En qué consisten y cuál es el objetivo de los denominados IdeaLab?

Los IdeaLab es una acción institucional que busca relacionarnos de manera más cercana con el sector productivo. El INIA ha sido reconocido a lo largo de los años por su rol de transferencista tecnológico a través de los GTT. No obstante, existen áreas y temas productivos nuevos que no tienen asociados grupos de productores, por lo que esta acción busca justamente agrupar a todas las entidades que sean relevantes en una cadena productiva, las cuales tienen el desafío de levantar los desafíos y cómo proyectarnos en el largo plazo.

Por último, la subdirectota nacional destacó el acuerdo de colaboración entre INIA y Revista Campo & Tecnología. “Se trata de un win win porque nos permite poner a disposición del público temas específicos y técnicos con una visión de futuro, posicionando la mirada de lo que se viene para el sector productivo, tanto en tecnologías y problemas futuros, logrando la unión entre el mundo de la investigación y el sector productivo”, dijo.

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Centrado en fruticultura y vitivinicultura
EN OSORNO SE ORGANIZÓ EL PRIMER ENCUENTRO IDEALAB

“Hemos decidido partir en este centro regional con estos encuentros Idelab porque estamos convencidos que el cambio climático nos ha dado una gran oportunidad para esta zona, de ampliar la frontera de la fruticultura y la vitivinicultura hacia el sur y sabemos también que hay muchas preguntas y desafíos. Por eso hoy queremos hacer un alto en nuestro camino e invitarlos a soñar juntos en el futuro de estas regiones y del sur de Chile”. Con estas palabras inició la Doctora Marta Alfaro, Subdirectora Nacional de I+D del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), el “Primer Encuentro IdeaLab Fruticultura y Vitivinicultura en el sur de Chile”, realizado el pasado 14 de agosto, en INIA Remehue, en Osorno.

En la ocasión, especialistas de distintos centros del INIA dieron a conocer la experiencia y contribución que ha hecho esta institución del Ministerio de Agricultura en distintos rubros y zonas productivas, para posteriormente focalizarse en conocer y priorizar la demanda de tecnología del sector privado, a través de una encuesta y un trabajo grupal dividido en 4 mesas de conversación relacionadas a la producción arándanos y frutales menores; cerezos y frutales de clima templado; frutales de nuez como avellano europeo y castaño y una mesa de vitivinicultura.

En esta jornada expusieron Rodrigo Bravo, de INIA Remehue sobre las características agroclimáticas de la región y su potencial para la fruticultura; Gamalier Lemus, de INIA Rayentué, acerca del cultivo del cerezo, experiencia de INIA en la zona central y su adaptación a las condiciones del sur de Chile; Abel González, de INIA Carillanca, sobre el cultivo del arándano en la zona sur y los aportes de INIA Carillanca en el manejo agronómico y Miguel Ellena, también de INIA Carillanca, quien se refirió al cultivo del avellano europeo y otros frutales de nuez para la zona sur.

Más tarde, Edgar Álvarez, de INIA La Platina, abordó el tema de poscosecha de cerezos y arándanos y los aportes de INIA en la mantención de la calidad y condición de la fruta de exportación; Claudio Balbontín, de INIA Intihuasi, acerca del riego inteligente en los huertos frutales: uso de técnicas satelitales para el manejo del riego y su aplicación para el sur de Chile; Andrés France, de INIA Quilamapu; sobre las plagas y enfermedades en huertos frutales de la zona sur, experiencia de INIA en el control integrado y finalmente, Marisol Reyes, de INIA Raihuén, quien expuso sobre el potencial de la vitivinicultura en la zona sur y presentó la experiencia del vino Keóken, el más austral del mundo vinificado por el INIA en Chile Chico.

Este evento contó también con una degustación de vinos de la viña Ribera Pellín de Osorno, a cargo del sommelier Pascual Ibáñez y de una muestra gastronómica, a cargo del chef y conductor del programa Recomiendo Chile, Alonso Barraza.

Fuente: Comunicaciones INIA (www.inia.cl