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Entrevista - 29 de diciembre a las 11:11

Hidrocooler TECNOLOGÍA EN EL PROCESO DE POSCOSECHA DEL CEREZO

Realizar una adecuada poscosecha que asegure llegar a los mercados de destino con una fruta en óptimas condiciones y con altos estándares de calidad es clave. El sistema de ducha de agua fría o Hidrocooler, aplicado lo antes posible para estabilizar temperatura, es la tecnología que asegura obtener una fruta con la mejor condición antes de iniciar el largo viaje a los mercados de destino. Así lo entiende Peter Stengel Uslar, productor y exportador de la Agrícola Fisture Spa., que durante la última temporada alcanzó su primer millón de kilos exportadas a China… pero esta temporada va por más.  

 

Sea China, Corea o Vietnam, las cerezas tardan en promedio entre 20 a 25 días en arribar a destino. Preparar la fruta con el fin de que tolere ese largo viaje se hace indispensable y que ésta llegue en condición y pueda acceder a mejores precios.


Este aspecto lo tiene muy claro Peter Stengel, gerente de la Agrícola Fisture Ltda., ubicada en la Comuna de Yumbel, Región del Biobío, afinando cada detalle de lo que será – a su juicio – una nueva temporada con históricos resultados y una proyección estimada que bordearía los 60 millones de cajas exportadas por nuestro país.


Pero este productor y exportador va por sus propias cifras. La temporada pasada ya alcanzó sus primeras 250 mil cajas exportadas, lo que ha sido consecuencia de un largo y minucioso trabajo, con aciertos y errores, claro está, pero con un sello común: la incorporación de diferentes herramientas tecnológicas.


HIDROCOOLER

Una de ellas es el hidrocooler o ducha de agua fría. Es que las cerezas luego de ser cosechadas deben pasar, ojalá antes de sus primeras dos horas, por un sistema de enfriamiento rápido, simulando una leve llovizna con agua a 0ºC sobre la fruta durante un lapso de 3 a 5 minutos, dándole un shock de frío que las preparará físicamente para su posterior ingreso a sofisticadas líneas de proceso (limpieza, calibre y embalaje) que las dejará preparadas para iniciar el largo viaje a los mercado de destino.


“Cuando se inicia una jornada de cosecha, las primeras cerezas llegan a nuestro punto de recepción con una temperatura entre 10º a 12ºC, no obstante a medida que transcurre la jornada y dependiendo de las condiciones ambientales va llegando fruta a mayor temperatura, hasta los 32ºC inclusive. Si no sometes esa fruta a un rápido proceso de enfriamiento se deteriorará más rápido y no estará en las mejores condiciones para llegar y pasar por la línea de proceso”, explica Peter.


Si bien el shock de enfriamiento dura entre 3 a 5 minutos, éste dependerá del tipo de variedad que se esté cosechando. Así por ejemplo, hay variedades más susceptibles a partidura, como una Santina, por lo que deberá someterse a menos minutos de hidrocooler; no así aquellas más resistentes, como una Regina o Lapins, que pueden resistir hasta 5 minutos.


“La calidad y condición de la fruta también depende de cuánto demore ésta en entrar a la línea de proceso y ser empacada en las cajas con bolsas de atmósfera modificada para su posterior enfriamiento a 0ºC. Mientras antes suceda esto, mejor vida de post-cosecha tendrá la fruta y mejor será la recepción de ésta en el mercado. La firmeza es un atributo muy deseado en China y lo anterior, sumado a los manejos agrícolas, serán claves”, sostiene este productor.


En el packing de la misma agrícola estabilizan la fruta en unos 5ºC ó 6ºC para luego ingresarlas a cámaras de frío, donde permanecen durante 5 a 6 horas, antes de su despacho vía terrestre y en camiones con cámaras térmicas para nunca romper la cadena de frío y, finalmente, trasladarlas hasta los centros de proceso que se encuentran en Curicó.


A juicio del productor, contar con un hidrocooler y cámaras de mantención ha sido fundamental porque se encuentran relativamente lejos de los centros de proceso.


“Esta tecnología se convierte en una condición crítica para consolidar nuestra presencia en los mercados y seguir creciendo. Nosotros somos productores-exportadores, somos nosotros los que salimos a vender nuestras cerezas y damos la cara a nuestros clientes por la calidad de nuestra fruta”, acota.


La tasa de crecimiento de producción de cerezas en Chile sigue en franco crecimiento, surgiendo cada temporada nuevos actores que son tan o más competitivos como aquellos que se han mantenido en el negocio, por lo que lograr una producción que se diferencie del resto y de la mejor calidad será determinante para seguir creciendo y ganando nuevos espacios en un rubro que todo indica continuará siendo favorable por varios años más, pero con un nivel de exigencia muy superior al de hoy.