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Reportaje - 26 de octubre a las 17:03

AGUA Y RIEGO: LAS CLAVES DEL PROYECTO FRUTÍCOLA QUE REVERDECE A LA ARAUCANÍA


En la Comuna de Galvarino, la Agrícola Alto Traiguén desarrolla desde 2013 un innovador proyecto frutícola que a través de tecnología de punta maneja una serie de parámetros para lograr altos niveles productivos, donde además del suelo y clima, la disponibilidad de agua, a través del Canal Chufquén, garantizan la viabilidad de un proyecto que además está absorbiendo una importante cantidad de mano de obra.     


No es secreto para nadie que los efectos del Cambio Climático ha llevado a que los últimos años el mapa frutícola del país se amplíe cada vez más hacia la zona sur del país, donde las condiciones de clima, suelo y, particularmente, la disponibilidad de agua son determinantes para el éxito de un proyecto frutícola y cada vez son más escasos en la zona central.


Este escenario llevó a un grupo de empresarios reunidos en la Agrícola Alto Traiguén S.A. a desarrollar desde el año 2013 un innovador proyecto frutícola que a la fecha ya ha establecido 170 ha de frutales con diferentes variedades de manzanos, cerezos y arándanos en la comuna de Galvarino, específicamente en el sector Chufquén, en la Región de La Araucanía, una zona donde por décadas los cultivos tradicionales (trigo, avena, lupino y raps, principalmente) y la actividad forestal dieron un monótono paisaje pero que hoy día se revitaliza gracias a la producción de fruta.


Para conocer mayores detalles de este proyecto nos reunimos con el gerente general de la Agrícola Alto Traiguén, Camilo Torrealba, quien abrió las puertas de esta explotación frutícola que además se ha traducido en nuevas fuentes laborales para los habitantes de las localidades aledañas, principalmente comunidades, que por años han estado caracterizadas por altos niveles de pobreza.


“Esta zona que se ubica al poniente de la cuesta Chufquén posee un clima privilegiado para la producción de manzanas, en particular para las variedades club que en la zona norte ya son difícil producir, tanto por las altas temperaturas en la época estival como por la falta de agua”, dice Torrealba, Técnico en Administración Agrícola que cada semana se apersona en esta predio para supervigilar la plantación de nuevas hectáreas, lo que en un plazo de 3 a 5 años debieran traducirse en 250 ha totales. Es que el proyecto ha dado frutos y sigue proyectándose a largo plazo.


Sin embargo, Torrealba advierte que la falta de agua también se manifiesta en esta zona, principalmente por la baja cantidad de canales de riego existentes en la región. “Si en El Maule existen 1.100 canales con capacidades de riego sobre 10 m3/s, acá en La Araucanía hay apenas 6 canales siendo que existe disponibilidad de agua pero con una baja eficiencia en el uso del recurso”, señala.


Una obra de riego que ha sido determinante para los buenos resultados que exhibe la Agrícola Alto Traiguén, ya que de las 170 ha establecidas, 150 están en plena producción, es el canal de riego Chufquén, una obra de ingeniería que data de principios del siglo pasado y que se extiende a lo largo de 80 km desde la bocatoma ubicada en la ribera norponiente del río Cautín, Comuna de Victoria, reganado en la actualidad una superficie aprox. de 13 mil ha y beneficiando no sólo a pequeños, medianos y grandes agricultores sino también a distintas comunidades. Esta obra de ingeniería se llevó a cabo entre los años 1927 y 1932, por los agricultores Juan Widmer Eschler y Cristóbal Sáenz Cerda.


“Como integrantes de la Comunidad de Regantes del Canal Chufquén somos los últimos beneficiarios de ese canal, los que mayoritariamente riegan de manera tradicional aunque también existen algunos pivotes para regar cultivos. No obstante, sistemas más eficientes como el riego por goteo es aún mínimo y no deben haber más de mil ha con esta tecnología”, dice Torrealba, agregando que la Comunidad de Regantes destaca por un buen manejo y el compromiso de sus integrantes que son liderados en la actualidad por Valentín Cantergiani.


Con énfasis en el riego

Para satisfacer las demandas de riego de los distintos huertos, la Agrícola Alto Traiguén cuenta con tranques de acumulación – no de acopio, resalta – desde los cuales se extrae el caudal necesario por medio de bombas de riego (electrobombas) que se distribuyen a los distintos cuarteles a través de un extenso sistema de riego por goteo, de doble hilera con goteros a 50 cm. Dada la alta densidad de plantación se traducen en cuatro goteros por planta que precipitan hasta 2 mm/hr cada uno y de acuerdo a las necesidades de cada especie.  


El riego es a través de software especializado (Dropcontrol), que asegura una buena gestión del riego y alcanzar los niveles de productividad deseados. Al respecto Torrealba señala “trabajamos con este software desarrollado por Wisecon, que nos permite monitorear, controlar y automatizar de manera inalámbrica todo el sistema, accediendo desde el computador o el teléfono a una serie de herramientas para lograr una mayor eficiencia de este punto crítico”.


Un aspecto de gran ayuda – comenta – ha sido contar con un historial de distintos parámetros que son determinantes para obtener mejoras productivas.


“La evapotranspiración, por ejemplo, tenemos reportes quincenales durante todos los meses del año, permitiéndonos programar o restituir los niveles de humedad en el suelo y planta. Al analizar esta variable hemos podido llegar a una curva casi perfecta durante los últimos 5 ó 6 años”, destaca.


Los riegos hasta mediados de noviembre son fundamentalmente para aplicar algún nutriente pero de ahí en adelante son en función a las necesidades que tienen las plantas. “La mayor demanda de agua para riego del canal Chufquén hasta el 15 de diciembre es para los cultivos (siembras), lo que en particular este año se ha notado bastante porque en septiembre las precipitaciones han sido muy bajas”, comenta.


En efecto, según los registros que proporciona una estación meteorológica, ubicada al interior del predio, al mes de septiembre esta zona acumulaba 595 mm de agua caída, de los cuales sólo 32 mm precipitaron en septiembre, cifra que al compararla con el registro histórico en igual período (1200 mm) revelan que la zona está con un déficit del 50%. “Incluso si lo compararas con el promedio histórico de las 8 últimas temporadas llegamos a un 13% de déficit”, dice (Ver Cuadro 1).


Y agrega “lo mismo para la evapotranspiración, el promedio diario de las últimas temporadas para el mes de septiembre es de 2,4, con variaciones que oscilan entre 4,7 a 1,7. En los meses de enero llegamos a los mayores niveles de ET y es ahí donde debemos tener la disponibilidad de agua necesaria para restituir la pérdida de humedad por este criterio”.


Sin embargo, aclara que la tendencia de los últimos años ha sido una disminución en la ET, lo que llama la atención al considerar la incidencia del Cambio Climático y que debiera elevarla, no obstante “nuestro clima que tiene una influencia marítima importante, nos diferencia de manera importante con Angol por ejemplo, una zona frutícola importante de la región, pero que se traduce en bajas temperaturas y sin esas olas de calor que para las manzanas, por ejemplo, son muy perjudiciales”.


La clave es ir gestionando todos estos datos para una mejor toma de decisiones durante la misma temporada y, de esta manera, alcanzar los potenciales productivos de las distintas variedades frutales que manejan.

Las perspectivas de la Agrícola Alto Traiguén son promisorias aunque también advierten que un crecimiento exponencial de la superficie frutícola en este sector podría derivar en problemas de disponibilidad de agua.


VARIEDADES FRUTALES

 

La Agrícola Alto Traiguén maneja 170 ha de frutales de manzanos, cerezas y arándanos. En manzanas mantienen huertos de las variedades Honey Crisp, Swett Tango, Evelina, Golden Delicius y Ambrosia (todas variedades club para exportación)


En cerezos las variedades son Regina y Kordia. Y en arándanos Legacy y Duke, a la que sumaban la variedad Aurora pero que por su mayor sensibilidad a las altas temperaturas decidieron injertarlas con las dos primeras.


Todos las especies están establecidas en huertos de alta densidad, con diferentes marcos de plantación y sistema Bibaum (doble eje) para su rápida entrada en producción, favoreciendo además distintas labores como poda, aclareo, cosecha (mecanizada o manual) y manejos fitosanitarios.