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Investigación - 23-01-2020
Por
Paul Escobar B.
Ingeniero Agrónomo, M.Sc. Ph.D.
Investigador
INIA Carillanca

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Por lo general, en la operatoria diaria de un predio ganadero se genera mucha información en distintos niveles, que es difícil de colectar y analizar. Ésta proviene de varios componentes que gobiernan el negocio ganadero, dificultando un análisis claro respecto a si las prácticas y decisiones se orientan a lograr un negocio productivo, rentable y -ahora último- con un componente ambiental, cuya severidad aumentará en el transcurso de los años.

Dicho predicamento hace necesario realizar benchmarking permanente del proceso de producción ganadera. Benchmarking viene del inglés “bench”, que significa “banco”, y se refiere a que cualquier producto que se manufacture o proceso nuevo que se desarrolle, debe someterse a un análisis comparativo que le permita una evaluación con procesos o productos similares. Desde el punto de vista ganadero, significa que es posible realizar un análisis comparativo entre el desempeño productivo del predio con estándares técnicos habituales aceptados como normales u óptimos (regla de oro), o bien realizar una comparación del predio en cuestión, con predios cuya estructura productiva y su historial de resultados son ampliamente aceptados y conocidos por los productores que se dedican a la misma actividad, reconocidos por sus pares.

En ganadería bovina, solo el Consorcio Lechero tiene estructurado un sistema público de benchmarking orientado a sistemas productivos lecheros sobre la base de indicadores que dan cuenta de la gestión, alimentación, reproducción, aspectos de salud e higiene, productividad del recurso humano y gestión económica. Los demás sistemas que podrían calificarse que realizan benchmarking total o parcial en lecherías son de corte privado, como el control lechero de Cooprinsem. Tanto el sector público como privado basan sus análisis prediales en la construcción y cálculo de indicadores prediales.

Dado que muchas veces existe imposibilidad del dueño del predio de realizar colecta de datos prediales, es que en sistemas privados el servicio de benchmarking incluye visitas de técnicos a lo menos una vez por mes, para tomar datos en terreno. Posteriormente, se construyen indicadores, los que son analizados e informados al propietario o encargado predial del resultado de la comparación de sus predios. En el caso del sistema del Consorcio Lechero es posible ingresar datos propios a un sistema web que realiza los cálculos e informa los indicadores en forma comparativa con predios cercanos.

Asimismo, a nivel internacional existe el International Farm Comparison Network (IFCN) el cual, a partir del 2000, realiza diversos análisis independientes y confiables en profundidad, que son típicos de sistemas de producción de leche en todo el mundo, publicando sus resultados anualmente (https://ifcndairy.org/).

En el caso de ganadería de carne, la oferta es mucho menor a nivel nacional debido a que no existe un sistema desarrollado y estructurado como el que ofrece el Consorcio Lechero. Aún así, el sitio de la Corporación de la Carne pone a disposición de quien lo desee algunas herramientas de tipo analítico que, en conjunto y complementariamente con un sistema de comparación, podrían formar un sistema básico de benchmarking predial (https://www.corporaciondelacarne.cl/simulador-crianza/).

ORGANIZACIÓN DE UN SISTEMA DE BENCHMARKING

Un sistema de benchmarking de ganado de carne se puede desarrollar considerando componentes importantes. Dentro de ellos, algunos muy relevantes para construir un set de indicadores prediales son:

1. Superficie de praderas. La superficie de praderas de pastoreo directo usada en la producción incluye la superficie satélite o arrendada que colabora con la producción de alimentos al sistema ganadero, el tipo de pastoreo, la productividad de la pradera en kg de materia seca (MS) y su fertilización. Asimismo, es ideal conocer el rendimiento de MS de la pradera tipo del predio.

2. Reproducción. Quizás es el más importante dentro de la ganadería, debido a la gran importancia que tiene un buen desempeño reproductivo. En este componente se incluyen datos del parto de cada vaca de crianza, cantidad de meses al primer parto, número de vacas encastadas, peso y edad a la primera cubierta. La medición de este componente se ve favorecida con el uso de registros reproductivos prediales.

3. Performance animal. Este componente incluye los pesos de nacimiento, número de días al destete, mes de pariciones, pesos de venta, condición corporal.

4. Alimentación. Por lo general, se utilizan aspectos cuantitativos de las dietas como la cantidad de cada elemento usado, la cantidad de días en régimen y la composición bromatológica de ellas.

5. Económico. Sin duda, este es el componente más interesante para los ganaderos. Sin embargo, es uno de los más complejos de medir, pues debe considerar algunas interacciones entre los demás componentes. Para realizar una mínima estimación, se deben registrar los precios de los artículos y productos utilizados en el sistema productivo.

Los datos anteriores permitirán construir un set de indicadores, con los cuales es posible estimar la gestión general del predio ganadero y poder compararse con algún predio modelo de ganadería de carne. Algunos de los indicadores posibles de estimar son:

• Materia seca de pradera disponible por día o mes (kg). Este valor se complementa mucho más si se obtiene mediante plato forrajero la disponibilidad de forraje pre y post pastoreo.

• Consumo aparente de pradera, forraje conservado, cultivo suplementario, granos o concentrado por vaca (kg/vaca/día). Si se obtienen estos valores es muy fácil estimar el consumo total de MS por día/mes. Si se complementa con datos económicos, es posible obtener el costo aparente de la ración.

• Porcentaje de pradera utilizada/vaca o rebaño/año. Este es un valor “virtual”, ya que no se utiliza la superficie, sino el rendimiento anual de ella. Para su cálculo basta dividir el consumo aparente de pradera anual por vaca por el rendimiento anual de la pradera. Da cuenta de cuánto se aprovecha la pradera en el sistema productivo.

• Lapso inter parto del rebaño y por vaca. Son los días que hay entre cada parto. Vacas primerizas normalmente tienen menos días que vacas adultas. Asimismo, razas mayores como Limousin, Charolais, tienden a tener unos pocos días más que Angus o Hereford. Comúnmente se considera un indicador normal entre 365 a 385 días.

• Lapso parto preñez. Es el número de días que hay entre el parto y el día que la vaca quedó preñada. Es posible establecerlo a través de la resta entre la fecha de parto y el último servicio conocido de una vaca preñada. Normalmente puede ir entre 60 a 90 días.

• Porcentaje de preñez del rebaño. Este indicador mide la eficiencia del encaste y, en términos normales, debe ser mayor o igual a 85% del total de vacas encastadas. Cuando es menor, se supone que existe en el predio una población de vacas improductivas (secas o enfermas).

• Edad y/o peso de encaste. Estos valores varían con la raza y el plano de alimentación. Sin embargo, se estima que la edad general de encaste es entre 14 a 17 meses con un peso mayor de 290 kg para razas livianas y mayor a 320 kg para razas más pesadas.

• Porcentaje de pariciones. Este indicador estima la proporción de pariciones respecto del rebaño total, o bien, del total de vacas encastadas, dependiendo del denominador. En general, debe ser superior al 90%. Si es menor, significa que hay un número anormal de vacas que no terminan su gestación.

• Tasa de reemplazo. Se refiere al porcentaje anual con que las vaquillas reemplazan a sus madres. También se puede entender como el número de años en que el rebaño es renovado por completo.

• Edad promedio del rebaño. Dato que indica la estructura de edad del rebaño. Está relacionado con la tasa de reemplazo de las vacas de crianza.

• Mortalidad. El objetivo de este indicador debe ser menor o igual al 5% para los terneros y menor a 1% en los animales adultos.

• Ganancia diaria de peso (kg). Este indicador es una medida de productividad del crecimiento. Usualmente se obtiene restando el peso final menos el peso inicial dividido por el número de días entre ambos pesos.

• Peso terneros al destete (kg). Ideal un rango de 174-255 kg, con un promedio de 204 kg. Se refiere al peso promedio que alcanzaron los terneros al destete, no importando en qué momento fue éste. El inconveniente de dicha medida es que no se puede comparar con otros predios que mantengan tiempo de destetes más largos o más cortos.

• Peso ajustado a los 205 días (kg). Es una medida de eficiencia de la performance entre terneros y se utiliza para identificar a aquellos terneros que tienen mayores pesos al destete. Tiene la propiedad de corregir los pesos a un día específico, haciendo comparables los resultados entre un predio y otro.

• Kilos de ternero destetado por hembra encastada. Se obtiene dividiendo el total de kg de terneros destetados por el número de hembras encastadas al momento del destete o a los 6 meses de edad. Idealmente se espera un valor mayor o igual al 50% del peso vivo de la madre.

• Total de costo de producción por categoría animal. Mide el costo de operación de cualquier categoría animal. Normalmente se deben utilizar planillas para determinar el valor aproximado del costo.

Para concluir, es importante la realización de benchmarking en un predio, ya que involucra un monitoreo continuo. Sin embargo, nunca se debe perder de vista que la construcción de indicadores no es el fin, sino más bien el inicio para encaminar los análisis del negocio al objetivo final. Esto es, obtener la mayor rentabilidad posible con las restricciones propias de cada predio, sin agotar los recursos productivos e intentando provocar el menor daño ambiental dentro de un negocio productivo cuyo margen económico es estrecho.